Pedro Segundo Tavacca

viernes, 30 de septiembre de 2011

EL AUTOCONOCIMIENTO ( XI )



“El que un hombre haya nacido en cierta familia
o en cierta ciudad no indica, en manera alguna
que haya de permanecer allí durante toda su
vida y análogamente el que está en inferior
condición física, moral o intelectual no es una
causal para que permanezca siempre en tal
estado y no pueda elevarse a mayores alturas”.

(Carta Rosacruz Nº III - “Verdad absoluta y relativa”)


EL AUTOCONOCIMIENTO ( XI )

El fragmento que se intentará comentar está íntimamente ligado
con una frecuente predisposición que suele hacerse carne en
nosotros y que nos lleva a adoptar la lamentable creencia de que poco
podemos hacer para alterar las condiciones de nuestra existencia,
en otras palabras, para modificar nuestro destino. Por lo tanto hemos
de considerar esa cuestión primordial en nuestra existencia que a veces nos conduce
lamentablemente a estancarnos psicológica y espiritualmente al no aplicar la energía
necesaria para ejecutar los cambios requeridos.

Nuestro medio ambiente
El fragmento transcripto comienza con una mención de la familia en la cual hemos
nacido que por supuesto nos obliga a radicarnos en un lugar determinado. Estas
circunstancias nos llevan a expresar que todo tiene su razón de ser en el Universo en el
cual nos movemos y que estamos regidos inexorablemente por la Ley de Causa y
Efecto. Las razones por las cuales un niño nace en “cuna de oro” y otro en un hogar
lleno de necesidades y a veces sin ningún hogar, obedece a causas que no son fáciles
de precisar pero las Leyes de Renacimiento y Consecuencia nos arrojan luz al respecto
y nos aclaran las posibilidades dentro de las cuales nos estamos moviendo. Al respecto
escuché en cierta oportunidad a un médico relatar que cuando suele comunicar a un
paciente que al mismo se le ha despertado un cáncer, este cliente suele expresarle
frecuentemente: “¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? A ello el médico suele
contestarle siempre: “¿Y por qué no tiene que pasarle a usted?”.

En realidad nuestro mundo interior o también podemos llamarle nuestro inconsciente es
una caja de sorpresas y misterios en el cual están celosamente guardados infinidad de
causas que en cualquier momento pueden comenzar a producir sus efectos. Algo
parecido ocurre con los familiares y amigos con los cuales nos encontramos a lo largo
de nuestra existencia. Los astrólogos suelen extrañarse porque frecuentemente se
forman relaciones entre personas con caracteres muy opuestos lo cual acarrea a
menudo controversias y sinsabores. Suele ocurrir que entre esos seres debía llevarse a
cabo un contacto para liquidar deudas pasadas que contrajeron estando unidos por el
odio o el amor que son los factores extremos que unen a las personas. Esto nos lleva a
reflexionar y a sacar como conclusión que en ningún caso hemos de sentirnos
disconformes o contrariados por los retos que se nos puedan presentar a los cuales
hemos de considerar como una oportunidad para despertar una mayor comprensión. El
científico Rudolf Steiner solía decir que una enfermedad es un don del cual la gente
tiene mucho que aprender.

Nuestro destino es modificable


El comentario que nos ocupa hace referencia a que podemos variar nuestras
condiciones de vida lo cual permite afirmar que día a día las estamos modificando,
positiva o negativamente. Nuestra forma de pensar, sentir y actuar es fundamental, de
ahí que, como lo venimos expresando en esta página, debemos vivir muy atentos con
relación a nuestra forma de ser a lo largo de los días como así también nutrirnos de los
buenos ejemplos. Algunos creadores de sistemas y regímenes naturistas en su niñez o
juventud adolecieron de una salud extremadamente delicada, pero merced a constancia
y dedicación superaron sus dolencias e hicieron un valioso aporte a la humanidad con
motivo de las experiencias que llevaban a cabo. Por otro lado una joven cuyo nombre no
tengo presente hizo pública su habilidad de superar la falta de los dedos de las manos,
reemplazándolos por los dedos de sus pies a los cuales supo dotar de suma habilidad
con la práctica persistente. Así podemos enumerar muchos casos en los cuales merced
a constancia y dedicación se superaron carencias y problemas. Lamentablemente
debemos mencionar de paso la posición opuesta a estas proezas haciendo referencia a
los casos de personas que nacieron con una muy favorable herencia física y
lamentablemente la dilapidaron con hábitos malsanos. Eso indica que en próximas vidas
deberán repetir la lección desperdiciada, hasta cambiar su forma de ser.

Valor de la retrospección


Esta Carta nos dice que no hay impedimentos para que cada uno pueda elevarse a mayor
altura en la cual actualmente se encuentra y las Enseñanzas Rosacruces nos brindan los
recursos de los cuales podemos valernos. El fundamento y la esencia del ejercicio de la
retrospección radica en que es necesario tomar conciencia de todas nuestras acciones
evaluándolas con la mayor profundidad. Debemos hacerlo así para que podamos ver con
total claridad las razones que nos llevaron a actuar de tal o cual manera, lo que implica el
principio de nuestra transformación. Por supuesto que si se produce en nosotros un cambio
no volveremos a incurrir en el mismo error y habremos aprendido la lección. Ese es el
camino que puede conducirnos a “mayores alturas”, tal como dice esta carta. Cristo Jesús
nos brindó una simple pero profunda enseñanza al indicarnos en el Padre Nuestro la
expresión a dirigir al Creador reconociendo nuestros errores para que queden sin la
consiguiente consecuencia. Sin embargo esta expresión carece de valor si se efectua fría,
formal y sin convicción. Por supuesto que debe partir de lo más profundo de nuestro ser, lo
mismo que al efectuar el ejercicio de la retrospección. Acompañamos fotocopia de la Carta
Rosacruz Nº III “Verdad absoluta y relativa”.

Muy afectuosamente.

Pedro S. Tavacca
(tavacca.pedro@gmail.com)
20 de Agosto de 2011

*